Una migración es el momento en el que una web tiene más que perder. Cambias de dominio, de estructura de URLs, de gestor o de diseño, y todo el histórico que has acumulado depende de que cada dirección antigua lleve a la nueva. Cuando eso falla, no se pierde una página: se pierde el trabajo de años.
Lo escribimos desde dentro: esta misma web pasó por un cambio de estructura de URLs hace unas semanas, con su inventario de redirecciones y su verificación una a una. Esto es lo que hicimos.
Lo que se decide antes de tocar nada
1. Inventario completo de lo que existe. Todas las URLs, no solo las del menú. Sitemap, rastreo propio y, sobre todo, el listado de páginas de Search Console, que es el único que dice cuáles reciben visitas de verdad.
2. La foto de partida, guardada. Posición media y clics de las URLs que importan, con fecha. Si no anotas esto antes, después no vas a poder demostrar si la migración salió bien o mal: solo vas a tener opiniones.
3. El mapa de equivalencias. Cada URL antigua con su destino nuevo, una a una, decidido por una persona. Una redirección en masa de todo hacia la home es la forma más rápida de tirar un dominio: Google la interpreta como que ese contenido ya no existe.
Lo que se hace durante
Redirecciones 301, no 302. La 301 es permanente y traspasa autoridad; la 302 dice «esto es temporal» y no traspasa nada. Es el error más común y el más caro.
Sin cadenas. Que A vaya a B y B a C es un desperdicio y a veces un bucle. Cada URL antigua va directa a su destino final.
Sin redirecciones a páginas que no existen. Suena obvio y es el fallo que más veces encontramos: un 301 que acaba en un 404.
El sitemap, limpio. Solo URLs nuevas que devuelvan 200. Una redirección listada en el sitemap es una contradicción: le dices a Google que rastree algo que ya le has dicho que no existe.
Lo que se comprueba después, el mismo día
- Que cada 301 acabe en un 200. Una por una, no por muestreo.
- Que no haya saltos dobles.
- Que el sitemap nuevo esté enviado y el antiguo retirado.
- Que el enlazado interno apunte a las URLs nuevas, no a las viejas confiando en la redirección.
- Que la canónica de cada página se apunte a sí misma y no a la versión antigua.
- Purgar la caché y comprobar desde incógnito. En sitios con caché agresiva, medio equipo ve una cosa y Google otra.
Lo que pasa las semanas siguientes
Las posiciones bailan. Es normal y es temporal: Google tiene que reprocesar la estructura. Lo que no es normal es que las impresiones caigan a plomo y no se recuperen.
La señal de alarma no es la posición, es la cobertura. Si en Search Console empiezan a aparecer errores de rastreo o páginas excluidas que antes estaban indexadas, ahí hay un problema estructural, no un reajuste.
Y conviene no tocar nada más durante unas semanas. Si a la vez que migras cambias títulos, contenidos y diseño, cuando algo se mueva no vas a saber por qué.
Los tres errores que más tráfico cuestan
- Redirigir todo a la home. Rápido, cómodo y letal.
- No anotar la foto de partida. Después no hay forma de saber si se perdió algo.
- Dar la migración por terminada el día del lanzamiento. El trabajo de verdad son las cuatro semanas siguientes.
Si ya has migrado y el tráfico no vuelve, es de lo que nos ocupamos en recuperar posicionamiento.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tráfico se pierde en una migración?
Una migración bien planteada tiene un periodo de reajuste de semanas y recupera. Una mal planteada puede no recuperar nunca. La diferencia está casi siempre en el mapa de redirecciones.
¿Cuánto tarda Google en asimilar una migración?
Depende del tamaño del sitio y de la frecuencia de rastreo. En sitios pequeños suele verse en semanas; en sitios grandes puede llevar meses. No hay un plazo fijo.
¿Se pueden redirigir varias URLs antiguas a una sola nueva?
Sí, y muchas veces es lo correcto cuando se están consolidando páginas que competían entre ellas. Lo que no se debe hacer es mandar todo a la home por comodidad.
¿Hay que mantener las redirecciones para siempre?
Conviene mantenerlas al menos mientras haya enlaces externos apuntando a las URLs antiguas. En la práctica, se quedan.
¿Qué hago si ya migré mal?
Reconstruir el inventario antiguo, ver qué URLs tenían tráfico, montar las redirecciones que falten y verificar una a una. Se puede recuperar buena parte, pero cuanto más tiempo pasa, más cuesta.
Si tienes una migración por delante
El momento de llamar es antes, no cuando el tráfico ya ha caído. Cuéntanos qué vas a cambiar.
Y si ya migraste y algo no cuadra, aquí está recuperar posicionamiento.
